
Desde el inicio, la plaza del Ayuntamiento se transformó en un pequeño rincón japonés donde los niños pudieron dejar volar la imaginación creando sus propias máscaras kitsune y hama sakura, personalizándolas a su gusto con colores, diseños y detalles únicos. Para muchos, fue su primer acercamiento a la cultura japonesa; para otros, una oportunidad de crear, jugar y aprender en un ambiente divertido y familiar.

La actividad estuvo llena de sonrisas, concentración, pequeños artistas orgullosos y familias compartiendo un rato especial. Gracias a la participación y el entusiasmo de los vecinos, el taller fluyó de manera natural, creando un recuerdo precioso para todos.

Queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento a todas las familias, voluntarios y al equipo de Nambrocorto por hacer posible esta jornada. Ver a los niños disfrutar con tanta emoción nos recuerda por qué apostamos por actividades que acerquen el arte y la cultura a todas las edades.
Toledo Matsuri fue solo el inicio de unos días llenos de cine, creatividad y comunidad.
¡Gracias por acompañarnos y por seguir haciendo de Nambrocorto un festival vivo y especial!
